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Pensamientos obsesivos: cómo controlarlos

Pensamientos obsesivos: cómo controlarlos

Los pensamientos obsesivos son más frecuentes de lo que pensamos. Lucía tiene una relación un tanto extraña con Mateo. Él le comenta que necesita estar cierto tiempo a solas para desconectar y Lucía no sabe muy bien cómo actuar. Ella busca un compromiso serio, pero Mateo parece querer algo menos estable. Todas las amigas de Lucía le aconsejan que se aleje de la relación porque le está haciendo daño, pero ella sólo lleva un año con Mateo y no puede quitárselo de la cabeza. Sus amigas empiezan a cansarse de que todos los temas de conversación giren en torno a lo mismo.

Alejandro es estudiante de medicina. Le apasiona su carrera. Desde que comienza el curso comienza a estudiar para los exámenes de Febrero. A pesar de saber que tiene bastante tiempo por delante, deja de lado una gran cantidad de actividades de ocio para centrarse en el estudio. Aún así, sale de vez en cuando, sin embargo, sus pensamientos sólo giran en torno a los exámenes. Es incapaz de disfrutar de un paseo, de una película o de cualquier actividad social porque su mente divaga entre aquello que ha aprendido y aquello que le queda por saber.

Contenido

  • 1 Pensamientos obsesivos, ¿en qué consisten?
  • 2 Cómo controlar los pensamientos obsesivos
  • 3 Mindfulness, atención y paciencia

Pensamientos obsesivos, ¿en qué consisten?

Como define el DMS-5 (2014), las obsesiones "son pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes y persistentes que se experimentan como intrusivos y no deseados". Otra característica de las obsesiones es que la persona "intenta ignorar o suprimir estos pensamientos, impulsos o imágenes, o neutralizarnos con algún otro pensamiento o acto".

Los pensamientos son necesarios para poder resolver problemas de cualquier tipo y ser creativos. De esta forma, podremos saber cómo actuar en cada situación. Por otro lado, a parte de los pensamientos, también estamos dotados para reaccionar ante un peligro, real o percibido, de forma inmediata y automática. Nuestro sistema de alarma nos permite reaccionar con rapidez ante una amenaza y ponernos a salvo. Sin embargo, este sistema de alarma se activa en muchas ocasiones sin la existencia de un peligro real, como puede ocurrir con cualquier fobia.

Cuando nuestros pensamientos y nuestro sistema de alarma reaccionan al mismo tiempo de forma exagerada, el resultado son los pensamientos obsesivos. Nuestro cerebro emocional percibe el pensamiento desagradable como una amenaza real. Por lo que la razón de que ciertos pensamientos nos causen molestias no es el contenido en sí, sino cómo los interpretamos. Dependiendo de nuestras creencias, cuanta más importancia le demos a algo, más probable será que reaccionemos con ansiedad y malestar cuando nos invade un pensamiento negativo.

Cómo controlar los pensamientos obsesivos

Los pensamientos obsesivos pueden generar un gran malestar en quien los padece, por ello es importante aprender a controlarlos. Existen diversas técnicas para manejarlos, sin embargo, la mejor forma de "hacerles frente" es a través de un estilo de vida psicológico saludable. Para ello, será importante introducir algunos cambios en nuestra forma de relacionarnos con nosotros mismos, esto es, con nuestros pensamientos y emociones. Algunos puntos a tener en cuenta son:

  • La sinceridad sobre el impacto del malestar del pensamiento obsesivo es importante. Cuando tratamos de reprimir un pensamiento porque nos produce demasiado malestar con la intención de que nos deje de afectar, conseguimos el efecto contrario. Por ello es importante ser sinceros sobre nosotros mismos y reconocer qué pensamiento nos genera más malestar.
  • Aprender a manejar el estrés y el autoconocimiento emocional, representan factores fundamentales para establecer una nueva relación con nosotros mismos. De esta forma, aprenderemos a manejar nuestras emociones y adquiriremos nuevas destrezas en el control emocional y de pensamientos.
  • Aceptar la incertidumbre es algo que mucha gente no lleva muy bien, sin embargo, la incertidumbre es parte de la vida. Aprender a vivir sin saber lo que realmente va a pasar es crucial para que cuando ocurra aquello que no queremos no nos provoque un coche emocional demasiado intenso.
  • Observa los pensamientos tal y como son, esto es, aprende a dar la importancia justa a cada pensamiento evitando añadir más importancia del que pueda tener.

Mindfulness, atención y paciencia

El mindfulness representa una técnica muy poderosa en nuestro autoconocimiento. Si emprendemos el camino del mindfulness, es importante saber que deberemos ser constantes. Los pensamientos obsesivos se deben a una falta de control sobre nuestra mente durante toda nuestra vida, por lo que deberemos ser pacientes. La paciencia, en este caso, es saber que los cambios llegarán poco a poco. Como dice el refrán, para caminar mil pasos, hay que dar el primero. Lo mismo ocurre con los pensamientos obsesivos.

Si pretendemos abordar un aspecto molesto de nuestra vida, la paciencia y los cambios en el día a día serán de suma importancia. Sólo con esfuerzo y dedicación comenzaremos a recoger los resultados. Sería demasiado ilusorio pensar que si sembramos una semilla de manzano, al día siguiente podremos comer manzanas. Lo mismo ocurre con el trabajo personal.

Bibliografía

Kabat-Zinn, J. (2016). Vivir con plenitud las crisis. Barcelona: Kairós.

Robles, H. y Peralta, I. (2015). Programa para el control del estrés. Madrid: Pirámide.