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Frases célebres de Giovanni Papini

Frases célebres de Giovanni Papini

Giovanni Papini (1881-1956) fue un escritor italiano, inicialmente ateo y escéptico, pasó a ser un católico ferviente. No solo publicó poemas, además fue periodista, crítico literario, biógrafo y escritor de ciencia ficción.

Alguna de las obras más importantes de Giovanni Papini son El Crepúsculo de los Filósofos, Gog, El libro negro y Un hombre acabado.

Entre otras distinciones, Giovanni Papini fue miembro de la Real Academia de Italia, Presidente del Centro de Estudios Nacionales sobre el Renacimiento y Vicepresidente de la Federación Europea de Escritores.

Frases célebres de Giovanni Papini

“El amor no es capaz de ver los lados malos de un ser; el odio no es capaz de ver los lados buenos.”

“El destino no reina sin la complicidad secreta del instinto y de la voluntad.”

“La existencia es esfuerzo, es deseo, es dolor.”

“El amor es como el fuego, que si no se comunica se apaga.”

“Lo que poseo parece ser mío, pero soy poseído siempre por aquello que tengo.”

“Quiero saberlo todo. Y siempre me encuentro como antes, triste como la vida y resignado como la sabiduría.”

“Amar puede consistir en las palabras que hacen sangre, en el reproche, en la represión; lo que importa es la pureza de la intención."

“La vida es siempre y dondequiera, fuga y liberación, desaprisionamiento, excarcelación, brote y explosión. Todas las vidas, todos los momentos de todas las vidas.”

“¿Cómo podré conocerme a mí mismo si no sé encontrarme entre esta inmensidad que me oprime y penetra por doquier? ¿Cómo llegaré a ser verdaderamente yo mismo si no sé reconocerme, si no sé cuál es el centro irreductible, el postrer residuo de mi personalidad?”

“Todo hombre paga su grandeza con muchas pequeñeces, su victoria con muchas derrotas, su riqueza con múltiples quiebras.”

“Si un hombre cualquiera, incluso vulgar, supiera narrar su propia vida, escribiría una de las más grandes novelas que jamás se haya escrito.”

“Solamente los pobres que saben de veras que son pobres, padecen su pobreza.”

“Nada más común entre los hombres que el deseo de riqueza. Amontonar dinero de todos modos, aún los más infames, ha parecido siempre la mejor y más respetada educación.

“Las armas son instrumentos para matar y los Gobiernos permiten que la gente las fabrique y las compre, sabiendo perfectamente que un revólver no puede usarse en modo alguno más que para matar a alguien.”

“Para comprender a un gran hombre, es preciso referirse, necesariamente, al día de su muerte.”

“El poeta que estuviera satisfecho del mundo que vive, no sería poeta.”

“Cuando era joven leía casi siempre para aprender; hoy, a veces leo para olvidar.”

“En todos los grandes hombres de ciencia existe un soplo de fantasía.”

“La ira es como el fuego; no se puede apagar sino al primer chispazo. Después es tarde.”

“Para amar a los hombres es preciso abandonarlos de cuando en cuando. Lejos de ellos, nos acercamos a ellos.”

“Si es cierto que en cada amigo hay un enemigo potencial. ¿Por qué no puede ser que cada enemigo oculte un amigo que espera su hora?”

“El pensamiento no se detiene. El final de la última página no es sino el exordio de una nueva página, y cada cumbre alcanzada es un trampolín para otros vuelos.”

“La vida, para ser soportable, debe ser vivida intensamente. La sensibilidad la llena a cada momento, y si bien cambia semejante al agua que pasa, al menos nos transporta como una corriente que puede parecer igual y eterna.”

“El hombre sin mujer está solo, pero libre; su alma, sin estorbo de pensamientos comunes y materiales, puede ascender más arriba.”

“Yo permanezco en el mundo porque el mundo es aún más terrible que la nada. He aceptado la vida porque la vida es más dolorosa que la muerte… Solamente del dolor nace la verdad, y en el fondo de la desesperación se encuentra el único placer que no produce asco.”

“Si no es para gozar una vida más bella, mejor es la muerte. ¡Mucho mejor la muerte!”

“Una matanza de sueños… En definitiva, es la inteligencia la derrotada. Entre aquellos muertos había amigos y otros que, en definitiva, podían llegar a ser amigos nuestros. Algo de nosotros ha muerto en ellos. La única riqueza del mundo; la única verdadera y deseable, la del genio, está reducida… Hemos vivido y sufrido más de lo que se podía esperar… No volveremos a gustar, mientras existamos, el sabor tranquilo de la vida de antes.”

“Quien ama verdaderamente no puede amar lo contrario y lo opuesto de aquello que ama, y ésta es la razón por la cual aquellos que fueron, en un determinado momento de la vida, los más grandes enemigos de Cristo, conviértense, tocados por la Gracia Divina, en sus más ardientes y fogosos defensores. El Amor y el odio están estrechamente unidos entre sí y quien quiera suprimir la cólera suprima al mismo tiempo la caridad. Quienes son incapaces de enardecerse por la ira también lo serán respecto del amor: son los eternos tibios que la boca de Dios, conforme está escrito en el Apocalipsis, vomitará.”

“Si los escritores no leyesen, y si los lectores no escribiesen, los asuntos de la literatura marcharían infinitamente mejor.”